El Tribunal Constitucional emitió una sentencia el pasado 18 de junio, dando su visto bueno a la reforma de la Ley del Aborto (nota informativa nº 49/2024 del Tribunal Constitucional). Esta decisión permite que chicas de 16 y 17 años puedan abortar sin necesidad del consentimiento de sus padres, sin un período de reflexión previo y sin información obligatoria sobre alternativas al aborto.
Esta sentencia ha generado tanto preocupación como sorpresa, especialmente en un contexto que se pretende de progreso, libertad y avance social. Esto nos lleva a plantear una serie de interrogantes críticas:
- Si una joven de 16 años puede decidir abortar sin autorización paterna, ¿es coherente que no pueda tomar otras decisiones, como viajar o comprar alcohol y tabaco, sin el mismo consentimiento?
- La ciencia considera que la vida empieza en la fecundación, entonces, ¿por qué la ley del aborto adopta una perspectiva utilitarista que sitúa el inicio de la vida a los tres meses de la concepción?
- Si se reconoce la existencia de una persona cuando el feto desarrolla su sistema nervioso central a los tres meses de gestación, ¿por qué la ley española permite abortos hasta los tres meses y medio?
- ¿Por qué se permite abortar fetos con Síndrome de Down hasta los cinco meses y medio de gestación? ¿No tienen estos niños los mismos derechos que el resto?
Reflexiones sobre Democracia y Moral
En una democracia, tanto creyentes como no creyentes son ciudadanos y, como tales, forman parte del sujeto de la soberanía. Los ciudadanos son corresponsables de las leyes y tienen el derecho y el deber de expresar sus opiniones, objetar por conciencia y votar. Bajo esta premisa, se destacan dos puntos fundamentales:
- La Responsabilidad de la Iglesia: Aunque no tiene una misión política, la Iglesia tiene la responsabilidad de dar testimonio de las verdades morales esenciales para el bien común.
- Valores Éticos Fundamentales: Algunos valores éticos están por encima del consenso y no dependen de la mayoría. Ninguna mayoría puede convertir lo malo en bueno ni silenciar a quienes defienden valores fundamentales.
El Aborto como Negocio
El aborto se ha convertido en un negocio lucrativo, moviendo cientos de millones de dólares anuales. Los beneficiarios principales son los propietarios de compañías biotecnológicas, productoras de medicamentos para el aborto químico y clínicas abortivas. Este marco legislativo y político refuerza un darwinismo social al servicio del neocapitalismo más extremo.
Terminar con la vida de un no nacido es un hecho objetivo. La vida individual comienza en la concepción con la formación del patrimonio genético humano, algo que ni la mayoría ni un tribunal pueden legítimamente destruir. La bondad y maldad de los actos trascienden consensos y leyes, como el daño causado por el tabaco y la violencia contra las mujeres.
Apoyo a las Menores
En la sociedad, adaptarse a la moda del momento es común, pero esto no debe hacernos olvidar las consecuencias del aborto. Las únicas víctimas no son los niños no nacidos; también lo son las mujeres que, frecuentemente, son presionadas por parejas, familias y trabajo. Un 75% de las mujeres que abortan no lo hacen libremente, sino por grandes dificultades. La libertad de decisión requiere opciones, y muchas mujeres carecen de ellas.
Las menores que abortan a menudo no son plenamente conscientes de las secuelas y efectos secundarios. Estudios de resonancia magnética sugieren que a esas edades, la corteza prefrontal del cerebro, responsable de la inhibición de comportamientos instintivos, no está completamente desarrollada. Sin embargo, la ley permite a las jóvenes de 16 y 17 años abortar sin informar a sus padres si podría generarse un "conflicto grave". La ley eleva el aborto a derecho subjetivo durante las primeras catorce semanas de gestación en el marco de la salud sexual y reproductiva.
La Voz de los Sin Voz
Una sociedad se mide por su capacidad para proteger a los más débiles. El Papa Francisco destaca la intolerancia hacia el descarte de los más frágiles, incluyendo a los no nacidos. Si bien es crucial defender el medio ambiente, es aún más vital proteger toda vida humana en cualquier etapa de desarrollo.
La Iglesia se presenta como la voz de los sin voz, defendiendo el derecho a vivir de los no nacidos y ofreciendo apoyo integral a las mujeres que enfrentan dificultades para continuar con su embarazo.